Embarazo: Las futuras madres a menudo experimentan calambres en las piernas, posiblemente debido a cambios circulatorios, el peso adicional y la demanda incrementada de nutrientes.
Ciertas Condiciones Médicas: Enfermedades como la diabetes, la enfermedad de Parkinson, problemas de tiroides, enfermedad renal o hepática, y la enfermedad arterial periférica pueden aumentar la propensión a los calambres.
Medicamentos: Algunos fármacos tienen los calambres musculares como efecto secundario. Ejemplos incluyen ciertos diuréticos, estatinas para el colesterol, medicamentos para el asma y algunos tratamientos para la osteoide.
Envejecimiento: Los calambres nocturnos son más frecuentes en personas mayores, posiblemente debido a la pérdida natural de masa muscular y otros cambios fisiológicos relacionados con la edad